La promesa de Donald Trump de impulsar una ‘era dorada’ de la industria manufacturera estadounidense pierde ímpetu
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La inversión privada en construcción manufacturera en EE. UU. cayó a 15.200 millones de dólares en abril, un 16% menos desde el inicio del segundo mandato de Trump, mientras que el empleo industrial se redujo en 77.000 puestos. Esto ocurre pese a que 84 empresas anunciaron inversiones por más de 900.000 millones de dólares desde enero de 2025, reflejando una brecha entre promesas y gasto real. Expertos como Didi Caldwell destacan que los anuncios son positivos, pero los dólares invertidos son los que marcan la verdadera recuperación industrial.
Algunos datos muestran un crecimiento moderado de la producción manufacturera y de pedidos de bienes de capital, pero analistas como Diane Swonk y Chris Williamson advierten que este aumento se debe más a la acumulación de existencias ante la incertidumbre geopolítica y la guerra en Irán que a un auténtico repunte industrial. La automatización y la competencia extranjera continúan limitando la creación de empleo industrial.
En zonas del histórico «cinturón del óxido», como Indiana, se observan mejoras graduales en ciertos sectores, incluidos automoción, metales y satélites militares, pero la recuperación es desigual y lenta. Proyectos como la reconversión de una imprenta en una planta de vehículos eléctricos en Varsovia muestran que la industria se adapta, pero sin alcanzar un boom repentino.
Los aranceles impuestos por Trump han beneficiado a empresas como US Steel, que planea invertir hasta 20 millones de dólares en su planta de Gary Works, creando 225 empleos, aunque la automatización limita el impacto en el empleo total. Expertos señalan que la industria moderna no puede compensar la pérdida histórica de puestos de trabajo, haciendo imposible recrear la «era dorada» prometida.