Europa después de la guerra de Irán: el coste de reaccionar tarde

08/06/2026

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Fuente: Expansión

El conflicto en Irán ha elevado los precios del petróleo, gas y fertilizantes, generando presión sobre sectores industriales, transporte y agricultura europeos. España, aunque con un mayor peso de renovables, sigue siendo dependiente de la energía importada y enfrenta riesgos para el turismo por la subida de costes y la menor capacidad de gasto de los hogares. Sin embargo, el país podría beneficiarse parcialmente del “efecto refugio”, atrayendo turistas que buscan destinos percibidos como seguros.

El gasto militar europeo aumentará significativamente debido a la presión de la OTAN y al rearme de países como Alemania, Francia y Polonia. España también tendrá que incrementar su inversión en defensa, mientras simultáneamente financia la transición ecológica, la digitalización, el envejecimiento poblacional y los servicios sociales, todo ello con bajo crecimiento económico y elevada deuda pública.

Europa enfrenta además una brecha tecnológica frente a Estados Unidos y China, que dominan inteligencia artificial, semiconductores y sistemas avanzados. La dependencia de tecnología externa limita la autonomía industrial y militar, aumentando los costes económicos y estratégicos del continente. La falta de grandes gigantes tecnológicos europeos refuerza esta vulnerabilidad.

Finalmente, los bancos centrales europeos, especialmente el BCE, deben lidiar con el dilema de controlar la inflación energética sin dañar el crecimiento, enfrentando un riesgo de estanflación. Aunque se logre un alto el fuego con Irán, los efectos sobre energía, seguros marítimos y mercados persistirán, dejando cicatrices duraderas en las economías europeas y confirmando que la era de energía barata y estabilidad geopolítica ha terminado.

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