La escalada de tensión en Oriente Próximo agita los fantasmas de un petróleo caro durante el verano
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La renovada tensión entre Israel e Irán ha vuelto a impulsar los precios del petróleo y refuerza las dudas sobre una pronta normalización del suministro energético mundial. Aunque el Brent moderó las fuertes subidas iniciales tras los intercambios de ataques, el mercado sigue preocupado por la fragilidad del alto el fuego y las dificultades para reabrir plenamente el estrecho de Ormuz.
El bloqueo parcial de esta ruta estratégica continúa limitando la oferta global de crudo, mientras las infraestructuras energéticas dañadas y la reducción de inventarios dificultan una recuperación rápida del suministro. Desde el inicio del conflicto, el precio del Brent acumula un incremento cercano al 30%, apoyado además por el uso de reservas estratégicas y la reducción de la demanda en algunos países.
A este escenario se suma la incertidumbre sobre China, que ha reducido significativamente sus importaciones de petróleo durante los últimos meses gracias a sus elevadas reservas. Sin embargo, los analistas advierten de que un eventual regreso del gigante asiático al mercado podría añadir una presión adicional sobre los precios en un contexto de oferta limitada.
Pese a que los mercados siguen confiando en una solución diplomática que permita recuperar gradualmente los flujos por Ormuz, persiste el riesgo de que el petróleo se mantenga en niveles elevados durante los próximos meses. Este escenario podría prolongar las presiones inflacionistas y afectar al crecimiento económico global, especialmente en las economías más dependientes de la energía importada.