Los bancos centrales esperan comprar oro este año a un ritmo nunca visto
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Los bancos centrales están acelerando su estrategia de acumulación de oro y, según la última encuesta del World Gold Council, el 45% de las entidades prevé aumentar sus reservas durante el próximo año, el nivel más alto registrado desde que existen datos comparables. Este movimiento consolida una tendencia clara: el oro sigue siendo uno de los activos preferidos para reforzar la seguridad financiera en un entorno geopolítico incierto.
El principal factor detrás de este aumento es la búsqueda de diversificación frente al dólar, que sigue perdiendo peso en las reservas globales. De hecho, cerca del 74% de los bancos centrales encuestados espera reducir su exposición a la divisa estadounidense en los próximos cinco años, en un contexto en el que la incertidumbre política y económica en EE. UU. refuerza la idea de activos alternativos de reserva.
El comportamiento del precio del oro también influye en esta estrategia. Tras una fuerte subida acumulada en los últimos años, el metal ha corregido recientemente desde máximos, lo que muchos bancos centrales interpretan como una oportunidad de compra. A esto se suma que la demanda sigue liderada por economías emergentes, mientras que las avanzadas muestran una actitud más prudente.
En conjunto, el mensaje es que el oro vuelve a consolidarse como activo estratégico de largo plazo en un mundo más fragmentado. Las compras institucionales sostienen la demanda estructural del metal, incluso en un contexto de tipos de interés elevados, donde normalmente perdería atractivo, lo que refuerza su papel como reserva de valor frente a la volatilidad global.