ENTRE BRASAS Y RESCOLDOS

10/06/2024

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Por METIX Gestión de Riesgos

Nos referiremos a lo que traemos a esta semana con origen en la pasada, –BCE y elecciones mexicanas– pero antes hemos de atender a lo que tenemos delante y referirnos a la reunión de la Reserva Federal. El miércoles sabremos como interpretan la situación y lo que concluyen de su análisis. Lo que el mercado tiene descontado es que seguirán en pausa, y que los tipos de interés seguirán algún tiempo más en su máximo actual de 23 años en el rango 5.25-5.50%.  Cualquier otra cosa, sería una sorpresa mayúscula.

Con unas elecciones presidenciales de resolución tan incierta, cabe el debate de hasta qué punto la decisión puede verse influenciada por las elecciones. Bajar los tipos en septiembre (días 17 y 18), que es la fecha que domina en los pronósticos, puede resultar demasiado cerca del 5 de noviembre. Muy tentador para el candidato republicano, presto en acusar a quien tenga cerca de querer beneficiar al demócrata.   Cabe por lo tanto que lo hiciesen el miércoles, probabilidad que se ha reducido mucho tras el buen informe de empleo que conocimos el viernes, o que esperen a julio (días 30 y 31), siempre que aceptemos que efectivamente tendremos un recorte. Mucho más aseado sería esperar a la reunión de noviembre (días 6 y 7) y evitar así sufrir la ira del candidato republicano siempre raudo cuando se trata de criticar a la Reserva Federal. Nunca ha ocultado que su aspiración sería que el banco central someta su decisión final a la aprobación de la Casa Blanca. Durante su anterior mandato hizo lo posible por colonizar la institución proponiendo a candidatos que fueron rechazados por no adecuados por el Congreso.

Bajo este prisma, lo razonable es que, si hay un recorte en 2024, -que probablemente lo habrá-, bien tenga lugar en julio, o que hayamos de esperar a noviembre. Perfilar algo con tanta certidumbre como con la que se abordó la reunión del BCE, no será fácil, pero al menos el mercado esperará pistas para mover sus apuestas con menos dudas de las que ahora tiene. Eso sí, precisamente porque no se espera ahora y porque el informe de empleo ha sido muy superior a las expectativas, un recorte esta semana, podría alterar, y en mucho, las condiciones de relativa estabilidad que en el euro/dólar tenemos. Apostar porque el recorte tenga lugar en julio, parece lo más sensato, porque no hay gran cosa para justificar un adelanto y es escasa la voluntad de sorprender.  Lo mejor que pueden hacer el miércoles es ayudarnos a centrar el tiro sobre julio. Eso le pesaría un poco al dólar. Si no son claros en esto, el impacto será aún más modesto.

Poco impacto tuvo la muy esperada decisión del BCE. Nos lo anticiparon con pocas dudas, y si hemos de constatar algo es que estuvieron interesados en aparentar prudentes revisando ¡al alza! sus pronósticos de inflación. Son los rescoldos que nos dejan. No quieren que el mercado les marque el paso y descuente más recortes. Pero los habrá. En septiembre.

Las brasas, las dejaron los mexicanos. Aquí no había duda respecto al ganador. La sorpresa estuvo en la diferencia. Todavía hay la esperanza de que la supuesta ortodoxia de la presidenta electa la aleje de la tentación de colonizar por completo las instituciones del Estado. Lo tiene muy fácil. Su victoria ha sido arrolladora, con mayorías suficientes para por si sola modificar la constitución y tomar el control del Tribunal Supremo. Todos los poderes en uno. Si no ofrece alguna señal positiva en breve a través de promover nombres ortodoxos para el gobierno, se habrá acabado la etapa del “superpeso”.

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