El modelo económico de Europa surgido tras la gran crisis está en peligro y Alemania vuelve a estar en el centro de la ecuación
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Desde una economía como la española, tradicionalmente importadora hasta el shock de la Gran Crisis (lo sigue siendo en términos de bienes), y en medio de un alud de titulares catastrofistas sobre la continua dependencia de Europa para casi todo, puede chocar que el Viejo Continente (la eurozona, para ser más exactos) sea una región netamente exportadora en términos comerciales. Esta posición comercial, en su día etiqueta por excelencia de Alemania, se consolidó como el modelo económico del bloque a partir de 2008. Ahora, con los rigores de la geopolítica, los repetidos shocks energéticos, la agresiva política arancelaria de EEUU o la feroz sobrecapacidad productiva de China, este modelo está en serio peligro. No se trata solo de una cuestión cíclica o de que se pase del superávit al déficit por unas pocas cifras. Esta vez el riesgo es estructural, alertan desde ING, y Alemania vuelve a estar, en cierto modo, en el centro de la ecuación.
«La balanza comercial de bienes de la eurozona se enfrenta a presiones tanto cíclicas como estructurales. Tras un largo periodo de grandes superávits, es probable que la volatilidad aumente y que el superávit medio tienda a disminuir. Aunque cierto reequilibrio puede ser saludable, esto es más un signo de debilidad que de fortaleza, ya que las exportaciones de la eurozona están bajo presión», presentan en un informe fechado este jueves Bert Colijn y Amrita Naik Nimbalkar, economistas del servicio de análisis del banco holandés.
Para entender el fondo de la historia, primero hay que mirar al pasado. El modelo económico de la eurozona se reconfiguró tras la crisis financiera mundial de 2008 y la subsiguiente crisis del euro. Antes de 2008, Alemania registraba grandes superávits comerciales, que se compensaban con los déficits comerciales de los países del sur, ilustran desde ING. Cuando la crisis del euro obligó a los países del sur de Europa a apretarse el cinturón (devaluación interna, como la experimentada por España), sus déficits comerciales desaparecieron.