La deuda española se encarece hasta el 3,5% y supera a Alemania, pero resiste mejor que Francia e Italia
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La deuda española vuelve a situarse en el foco del mercado por el aumento de la rentabilidad exigida por los inversores, que ya alcanza el 3,5% en el bono a diez años, un nivel claramente superior al de la etapa de tipos ultrabajos. Aun así, España mantiene una posición relativamente favorable frente a otras grandes economías europeas.
La clave ya no está solo en la prima de riesgo, sino en el coste absoluto de financiación, que es el que determina cuánto paga el Estado por emitir o refinanciar deuda.
El mercado exige hoy a España un rendimiento significativamente mayor que hace apenas unos años, reflejo del nuevo entorno de tipos altos e inflación persistente.
La rentabilidad del bono a diez años es el indicador clave porque representa el precio al que el Estado puede financiarse a largo plazo. En el caso de España, ese coste se sitúa en el entorno del 3,501%, lo que implica que cada nueva emisión incorpora un nivel de intereses mucho más elevado que en la década anterior.
Este dato es especialmente relevante porque, aunque el stock de deuda tiene un coste medio inferior, las nuevas emisiones y refinanciaciones se realizan a precios de mercado actuales, elevando progresivamente la factura de intereses.