La fiebre minorista por la IA convierte a las tecnológicas en una montaña rusa bursátil
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La volatilidad en los mercados tecnológicos ha aumentado con fuerza por el peso de los ETF, especialmente los apalancados, y la concentración de inversiones en temáticas como la inteligencia artificial y los semiconductores. Esto está amplificando los movimientos del Nasdaq y, sobre todo, de índices como el Kospi surcoreano, que llegan a registrar oscilaciones extremas en pocos días. El resultado es un entorno donde las caídas y subidas se aceleran por dinámicas automáticas de compra y venta, más que por fundamentales.
En Corea del Sur, el Kospi se ha convertido en el ejemplo más claro de este fenómeno, con fuertes subidas acumuladas en el año pero también desplomes puntuales de doble dígito en una sola sesión. Su elevada dependencia de unos pocos gigantes tecnológicos y el gran peso de inversores minoristas y productos apalancados explican esta “amplificación” de los movimientos, que lo hace mucho más inestable que otros grandes índices globales.
En Estados Unidos, el Nasdaq muestra una volatilidad más moderada, pero también sufre correcciones bruscas en valores clave de semiconductores y memoria, con sesiones alternando caídas y subidas de doble dígito. A esto se suma la atención creciente sobre compañías como SpaceX, cuya valoración y comportamiento bursátil están más ligados a expectativas futuras y a la figura de Elon Musk que a resultados actuales, lo que añade un componente especulativo al mercado.
Pese a todo, los analistas señalan que esta volatilidad no implica un deterioro del ciclo de la inteligencia artificial, sino una fase de reajuste. El mercado empieza a diferenciar entre expectativas y beneficios reales, y a seleccionar qué empresas serán realmente ganadoras en la nueva ola tecnológica. En este sentido, las sacudidas actuales podrían interpretarse más como una normalización del sector que como el fin del entusiasmo por la tecnología.